Project Description

Javier Biosca

Fagot

Empecé mi aventura con el fagot en la Escuela de Musica de la Societat Musical la Primitiva de Rafelbunyol, cuando abrí la caja pensé “cuantas teclas tiene esto!”, de hecho hasta que no pasaron unas cuantas meses no pude llegar a tapar todos los agujeros del instrumento, que era más alto que yo.

Poco a poco empecé a tener una relación más estrecha con el fagot sin ser consciente de ello, y es que cada vez que tenía que montar el instrumento lo hacía de buen gusto y con ganas de hacerlo sonar. Muchas otras veces quería destrozarlo y tirarlo por la ventana. Supongo que a través del fagot podía expresar sensaciones y estados de ánimo de todo tipo que me acompañaban día a día.

Me considero un afortunado por haber crecido en Rafelbunyol, ya que la escuela de música de esta población contaba con profesores muy buenos para desarrollar los primeros años de contacto con la música, además de que a una temprana edad empezábamos a tocar en grupos de cámara entre los estudiantes de la escuela. Y es que el hecho de compartir la música con tus compañeros es una parte esencial de la misma, ya que el intercambio de ideas, sensaciones y sentimientos que ello supone nos ayuda, no sólo a crecer como músicos, sino más incluso como personas.